AMEN A MARICARMEN
AMEN A MARICARMEN
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© Fernando Garrido, 29, IX, 2026
La grey progreflautista, cochinamente envidiosa de la morisma chabolista que campa en Ceuta, ha plantado también sus tenderetes y cochambres en Sol.
Tanto allí como en Madrid la invasión ilegal del territorio está diseñada, consentida, alentada y probablemente financiada por el mismo gobierno, en contra y a favor de sí mismo, con el propósito de ocupar todo ese espacio público y político llamado relato, por el cual Pedro, dando el puntapié definitivo a la Constitución y la democracia, se autoproclame indesahuciable del poder.

Se atisba, pues, que estamos a pocos centímetros de un decreto ley que declare herética la libertad y soberanía ciudadana de refrendo, e ilegal el ser propietario de cualquier bien material.
Aunque en realidad, la propiedad es ya una entelequia tan fugaz e indemostrable como un esquivo espejismo, porque simula que la vemos y la asimos, pero inmediatamente desaparece de la nómina, de los ahorros o de la cuenta de resultados de cualquier empresa y trabajador por cuenta propia o ajena.

Y ya no digamos del bien más preciado con el que contaban los ciudadanos y familias españolas, es decir, la propiedad inmobiliaria donde, más allá de la confiscación impositiva, opera contemporáneamente la inseguridad jurídica o, mejor dicho, la tácita seguridad de que pueda ser expropiada forzosamente bajo una tergiversación moral que se vaticina de rango muy superior a cualquier ley escrita.

Ardan pues todos los archivos, actos y legajos de notarios y registradores de la propiedad inmobiliaria, porque el atildado propietario no es sino un mero siervo feudal que, con la pata quebrada, ha de asumir las insoportables cargas de ese bien que, llegado el caso, habrá de ceder en subarriendo gratuito o según las estipulaciones que determine el Estado que se erige en el poseedor y beneficiario universal del bien para lo que estime estratégicamente oportuno.

Así, en este mundo actual del comunismo reinventado, con España a la vanguardia de lo obsceno, se teatraliza un sainete dramático e instrumental, llamado, Amen a Maricarmen, la rehén octogenaria, victima señuelo del sindicato del crimen inquiokupa, para que el régimen de los ayatolas woke dispare a todo el que se mueva libremente en medio de su inmensa ciénaga de corrupción.
Por mi parte, Maricarmen, voy a tener que emborracharme, porque si no nunca voy a hablarte...










