BUITRES IBÉRICOS
BUITRES IBÉRICOS
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© Fernando Garrido, 30, IX, 2026
Gracias al cacao mental de la apuros Rodríguez, empanada ministra y multipropietaria del ramo habitacional, hemos conocido que la terrible amenaza de invasión buitre también contamina a las PYME, e incluso se está extendiendo al autónomo.
Ninguna actividad comercial o productiva escapa ya a ser señalada por el discurso socialista del odio especulativo, que ha declarado a la propiedad y el beneficio ajeno como el más horrible pecado de lesa humanidad y un ilícito penal que ha de pagarse con condenas de expolio y muerte civil.

Y cabe preguntarse si, con arreglo a lo actualmente establecido para la cacería y exterminación del buitre ibérico, deberíamos de catalogar taxonómicamente, por ejemplo, a un tal Pedro Almodóvar, como otro de esos plumíferos con cuello pelado y sin escrúpulos que buscan el beneficio y enriquecimiento a costa de otros. Así es, él posee muchas, demasiadas películas y los demás no tenemos ninguna; él se lucra de la taquilla a costa del pueblo llano que paga la butaca, las palomitas, el IVA y otras tasas que van a parar a las subvenciones que ceban a El Deseo S.A., su gran productora carroñera.

Estamos pues ante un sujeto avariento y de pane lucrando, tan despiadado que gana dinero aprovechándose del ocio ciudadano. Y así podríamos continuar del mismo modo con todo el gremio del artisteo: Ana Belenes, Bardenes, Aitanas y demás notorios buitres faranduleros que trafican, se forran y especulan con productos culturales, categoría que en el imaginario constitucional se contempla como un derecho y, por tanto, un bien de interés general susceptible de ser expropiado.
Exprópiese entonces, a beneficio del progretariado el patrimonio tan indecentemente ganado a esos buitres que se posan, con los rostros de cemento henchidos de Botox, en el foto cool de las vanidades instalado en el muladar de Sol.










