LA LEY DE MUERTOS
LA LEY DE MUERTOS
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© Fernando Garrido, 24, IX, 2026
Es sabido que al socialismo ultra (en España no existe otro) lo pone, tanto como a un can, escarbar en rebuscadas cunetas para desenterrar huesos centenarios que llaman suyos, y que después arrojan a la hoguera del agitprop ultramontano a que aviven el apolillado espantajo guerracivilista, resucitado por el señor de las joyas y los góticos informes orales de a millón.

Una deferencia arqueológica ritual de osario y ultratumba que el extremo y único socialismo no observa hacia los propios, más decentes y cercanos camaradas: aquellos que fueron asesinados por los que ahora son sus socios preferentes en la «dirección del Estado» (Otegui dixit). Pues es natural; convergen y pertenecen a bandas que hoy, sin grandes diferencias en sus métodos delictivos, zahúrdas criminales y fanatismo, caminan juntas, es verdad, en una misma dirección, aliadas en la xenofobia contra la nación española y esa mayoría de ciudadanos a los que odian porque nos empeñamos en ejercitar la libertad, el pensamiento crítico y fiarnos de lo que entienden nuestros propios ojos, oídos y masa encefálica.

Y, según nos canta el refrán, aunque la linde y su cuneta se acabe, el ultra progre sigue..., buscando muertitos allá donde puedan extraerles del tuétano óseo una última lágrima necrótica.
En orden a ello, la infame Ley de Memoria Democrática fue redactada con la brocha etarra de jalbegar con cal sus crímenes y, de ahí viniendo, como no puede ser de otro modo, emerge la apodada Ley de nietos, que debería de ser llamada ley de muertos o ley de los zombis votantes, porque invoca el derecho del exiliado, peregrino o emigrante ya finado al sufragio póstumo, ejercido sufragáneamente por supuestos descendientes criollo-americanos que, poseídos como médiums de la némesis revanchista, deslizarán la aguja en el tablero de la ouija electoral hacia el lado de la venganza romántico republicana.

Sin embargo, antes del citado fraude de ley, los muertos ya votaban desde ultramar, al menos en los últimos comicios generales de 2023, según ha desvelado una investigación de Ok Diario, por la cual hemos conocido el escabroso engaño:
—Busca el de tu tía, la que se murió, o si conseguís el de tu papá o alguno más, el pasaporte, la foto, yo con eso me arreglo...—, así dice con todo desparpajo en un audio la dirigente del PSOE en Argentina (Lorena Suárez), a fin de embolsar sufragios de mortaja para que su amo Pedro, trasfigurado en Anubis, el dios perro del Libro de los Muertos, amañe la ceremonial psicostasis (el pesaje de los corazones) y llenar su puchero electoral de fangos, lodos y cadáveres que lo voten.










