ESPAÑA HUELE A HUMANIDAD
ESPAÑA HUELE A HUMANIDAD
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© Fernando Garrido, 5, IX, 2026
España, en loor de las multitudes asaltantes, huele a humanidad y apesta a humanitarismo . El hedor trasciende ampliamente sus fronteras que, indefensas, claman obscenamente a ser violadas.
Toda África recibe cada semana las amables llamadas e invitaciones presidenciales, donde se les comunica que, de una manera u otra, serán acogidos al amparo de una privilegiada e intocable condición humana, por la cual ninguno de sus actos delictivos o agresiones híbrido militares serán entendidas ni consideradas como ilegales ni hostiles.

Porque la legalidad ha cambiado de nombre, de titularidad y de sentido. En este reciente escenario político y conceptual, el otrora ilegal, invasor o asaltante adquiere la genérica y gratuita condición de migrante con amplios derechos de ocupación, cobijo, manutención, sanidad, posesión carnal de hembras y cuanto precise.

De otro lado está la rigurosa, dura e hipertrofiada legalidad real, aplicada exclusivamente al ciudadano y contribuyente nacional, tan insensatamente
perverso,
xenófobo y
racista que, de su sudor, sostiene la cuantiosa ilegalidad de aquellos extraños y la corrupción de los propios.

Un ciudadano español que si, por ejemplo, pasea a su perro por una playa o tira un desperdicio en la arena será severísimamente multado. La misma playa donde arriban, recibidos con atenciones militares de bienvenida, miles de indocumentados, que pueden, sin apenas obstáculos, plantar allí una chabola para alojarse, hacer sus vidas y sus fétidas necesidades intestinales durante meses.

Sí, exactamente: la ilegalidad y el miedo, como dijo aquel, «ha cambiado de bando». El español (ceutí o cualquier otro) es cada vez menos legal, más pobre y esclavo del BOE
graffiteado, de los no e inconstitucionales Presupuestos Generales del Estado, de la desigualdad nacional, de la enorme deuda pública y de lo que venga de fuera, que habrá de sufragar a lo largo de toda su vida y la de sus descendientes (si el aborto casi obligatorio se lo permite).

El golpe de SNCHZ, pactado con los enemigos internos y externos de España, sigue su curso; las capitulaciones de ley forman parte de un plan aparentemente caótico, pero nada azaroso, que conduce por diferentes cloacas a una misma atarjea de desagüe: la plurinacionalidad y el urgente cambio de régimen que hará posible la próspera impunidad de sus patrocinadores.










