SER Y ECHAR

F. Garrido • 14 de febrero de 2024

SER Y ECHAR


© Fernando Garrido, 14, II, 2024


Cierto proverbio nemotécnico a propósito del verbo “echar” aconseja que lo suyo es echar de él, cuando se escribe, la “h” inicial. Todo a cuenta de que a veces se puede caer en el error de confundirlo con el verbo “hacer”.

Aunque, también es verdad que “echar” es “hacer” que algo salga o vaya a parar hacia alguna otra parte.

El caso es que hoy 14 de febrero cada cual haga y entienda lo que le venga en gana con la levedad de su ser.

Pero no confunda este “ser” sustantivo con su homónimo verbo, copulativo por excelencia.

He dicho ¿copulativo? Me estoy liando. No, no, efectivamente, “ser” actúa como copula para señalar cualquier cualidad o atributo de un sujeto sintagmático. Ninguna otra ocasión tan señalada como hoy para escuchar aquello de ser tú, yo, ese o aquel sólo polvo, del cual partimos y al cual volvemos más temprano que tarde.




Sí, hoy -copulando de nuevo- es miércoles de ceniza, coincidente con San Valentín, día de los enamorados. Extraordinaria circunstancia confluyente que puede dar lugar a chuscos e insensatos chascarrillos erótico festivos, por aquello de sustituir el “ser” por el “echar”.

Es decir, copulando que es gerundio, por arte y transitiva voluntad de expulsar a algo u alguien del estado o lugar en que se encuentra.


Quizás echar a un ministro cenizo, a un gobierno entero o expulsar a todos los demonios (que son tantos…) de este suelo patrio.

No estaría mal que los deseos fueran ordenes cumplidas con tal de expresarlos en alto o por escrito.

Por si acaso, anfibológicamente hablando, dicho y hecho, tanto o menos hagamos como seamos o echemos: ¡Feliz día de San Valentín!


Por F. Garrido 8 de abril de 2026
Puede escuchar este artículo haciendo clic abajo 
Por F. Garrido 3 de abril de 2026
© Fernando Garrido, 2026 Ya desde los tiempos de godos, mozárabes, mudéjares y moros, afiladas lenguas hebreas comentaban que sería posible crear un bosque bien arbolado de leña seca, reuniendo en él todos los lignum crucis adquiridos por abades, obispos, nobles y reyes para el tesoro de cenobios, basílicas o palacios, y contemplar al mismo tiempo una babilónica rosaleda de espino rejuntando las reliquias de la spinea corona custodiadas en guardapelos a lo largo y ancho de la cristiandad. En aquellos lejanos siglos amorfos de exuberantes pestes, de morbos inexplicables, de terribles mitos y crímenes de lesa supervivencia, no existía inseguridad en nada, porque simple y llanamente no se sabía que era el estar seguro, así que la incertidumbre no formaba parte del ánimo antropológico, sino que constituía el sentimiento mismo, el estado básico, radical, inconsciente y reptiliano sobre el que se construían las conciencias empíricas y el espíritu moral elevado a inefable misterio trascendente. La naturaleza toda tenía un valor oculto, animado y sacro. Lo pequeño podía sustituir a lo enorme y vencer su resistencia, así como lo enorme troceado era igual y lo mismo que el todo y lo absoluto.
Por F. Garrido 30 de marzo de 2026
Puede escuchar este artículo haciendo clic abajo
Por F. Garrido 16 de marzo de 2026
DIGA 33 O HAGA EL 13-14
Por F. Garrido 14 de marzo de 2026
Puede escuchar este artículo haciendo clic abajo 
Por F. Garrido 8 de marzo de 2026
CARAY, LAS NUBES
Por F. Garrido 7 de marzo de 2026
Puede escuchar este artículo haciendo clic abajo 
Por F. Garrido 2 de marzo de 2026
 Puede escuchar este artículo haciendo clic abajo
Por F. Garrido 28 de febrero de 2026
 Puede escuchar este artículo haciendo clic abajo
Por F. Garrido 26 de febrero de 2026
MENOS VOX
Más entradas