¡BIENVENIDO LEÓN!
¡BIENVENIDO LEÓN!
Puedes escuchar este natalicio haciendo cick abajo
© Fernando Garrido, 28, XII, 2025
Hoy me complace decir ¡bienvenido León! No es broma, tampoco un musical, ni un Papa de Roma, ni se trata de un caudillo de las Termópilas, ni de una ciudad castellana.
Marta, por Navidad, se ha traído al mundo a León: un cachorrito que parece salido de esos exóticos y tiernos cuentos de estas fechas tan alegres y natales. Pues, efectivamente y nunca mejor, hoy celebramos un natalicio feliz.
Un bebé de apellido griego, Farakos, que significa pastor, y contiguamente el otro, Corral, que en castellano venía a ser el lugar donde se guardaba lo más valioso y preciado de la hacienda. Sin embargo, el de la Corral estaba aún vacío, faltaba eso; como al Farakos su primer ganado para pastorear con mimo.
Nada menos que un leoncito que ha venido a demostrar cómo lo más grande, misterioso y extraordinario cabe en lo más pequeño.

La paternidad o la maternidad es, al parecer, la única titulación que se expide antes de cursarse y sin estudiar. Así pues, desde aquí mi enhorabuena a Marta y a Vigor por su recentísima, santa e inocente graduación, que a partir de hoy ejercerán aprendiendo, sin manual de instrucciones ni fecha de caducidad.
Y, sobre todo, doy la bienvenida a ese cachorrín que seguro a estas horas duerme, después de rugir maullando a su manera antes del amanecer, anunciando, nada más llegar, su tierna dictadura.

Porque todos llegamos llorando, que son las pocas y más efectivas palabras que traemos de serie, y León las conoce bien. Con ello ya les ha dicho a sus papás quien es a partir de ahora el jefe de la casa. Así que, de entrada, les acortará los días de descanso, porque la jornada de trabajo se amplía a 24-7-365, mientras que las noches serán largas, el lecho más estrecho, y sus salarios se reparten entre tres, llevándose él la mayor y mejor parte...

Ánimo, muchas felicidades, disfrutadlo y no temáis; tener un león en el hogar no lo convierte de repente a uno en experimentado domador. No hay padres perfectos, así que casi mejor no empeñarse, basta ser simplemente buenos papás, cariñosos, pacientes, creativos, reales y de verdad.











