NI SUBE NI BAJA EL PAN
NI SUBE NI BAJA EL PAN
Puede escuchar este artículo haciendo clic abajo
Fernando Garrido, 29 de julio de 2026
Ni sube ni baja el pan; cuando habla el presidente se nos regalan molletes, colines y hogazas, porque este país es —nos cuenta que es— el de la Jauja peruana. No hay como escucharlo para venírsenos arriba España de cara al sol que nos trae la luna, gracias a ese hombre enamorado del amor que ama sí, pero no, a la esposa, ni al hermano que tampoco lo es, aunque se le presume —como a él— gran valor, honradez y honestidad.

Visto así, Extremadura se perdió un chollazo, una bicoca de director para un negociado escénico fantasma con oficina inexistente. Me refiero, por supuesto, no al hermano absentista del presidente, no, sino a un tal David que es hermano, pero sólo un poco, un rato, el resto habla en varios idiomas, incluido el ruso, y además le adornan dos presuntas titulaciones, sin contar la de hermano que no es, pero humano sí, no una chirimoya danzante, aunque esa sea su gran aportación mundial a las melodiosas artes.

Mirado así, que gran compositor, músico, economista, polígloto, esforzado, impecable, con toda una vida dedicada a formarse y a trabajar en francés, en inglés, en italiano y en ruso, nunca en hermanés, para suponer que no conocía siquiera dónde no iba a despachar, pero sin ejercer cobrando gracias al don de la ubicuidad, simultáneamente en Badajoz, Portugal, San Petersburgo y Moncloa.

Deshumanizar a esta lumbrera será, por tanto, divinizarlo, que no está tan mal... No se ponga usted así, señor presidente sin hermano, y sin esposa que lo es, pero no tanto, solo a plazos, porque ¿cómo decirlo? ¿En plan shakesperiano, quizás? Ser y no ser Begoña esposa o Gómez persona, antes o durante, mujer de negocios familiares, presidenta primero, bachillera o catedrática después. Son los Sánchez Begóñez de un lodo diferente con identidad especial, compleja o acomplejada, de quita y pon el enchufe e influencias aquí, y apártame Leire el fango de allá.

Y a Pedro, que siendo humano a veces, hermano, esposo y presidente otras, no le da la vida ni para explicase cuál es la mística ontología dual o trinitaria de su ser que, comiendo o sin comer, él está bien, galga sea la parte, con un pie y medio de vacaciones pagadas que nos deja plantados, descansando, sin hacernos más todo su amor por entero nada más que un mes.










