LIGAS FEMENINAS

F. Garrido • 14 de septiembre de 2023

LIGAS FEMENINAS


Fernando Garrido, 14, IX, 2023


A mí desde luego no, y estoy convencido de que a pocas personas les interesa de veras el fútbol femenino, sobre todo a aquellas que no siguen el otro, el de siempre, el tradicional y de verdad, pero menos aún las mujeres.

Porque creo, tengo visto y consabido que ellas son de natural poco forofas del balompié, aunque ahora quieran hacerlas redomadas hinchas de “ligas” femeninas siguiendo –eso sí- el modelo del macho otrora ibérico.

No lo veo. No imagino en general a las mujeres haciendo peñas, ni quinielas, ni quedando con su cuadrilla en el bar “Pepa” para, botellín en mano, seguir un partido comentando en alto cada jugada, ni gritando desaforadas ¡GOOOL!, ni montando bronca ante las incidencias controvertidas del juego.


No lo veo, porque esencialmente esa actitud es poco o nada femenina. Menos mal que aún somos tan diferentes. La naturaleza es como es, no valen falsificaciones.

Por eso nos cuesta imaginar a mujeres leyendo el Marca o el As en la parada del metro o en la cafetería. Como tampoco nos cuadra que, tras cada jornada liguera, dediquen tiempo a comentar vehementes con la familia, amigas y compañeros de trabajo los pormenores de tal o cual partido, el penalti, los errores arbitrales, ni zaherir con puyazos y chascarrillos al del equipo contrario, ensalzando al propio.

Esto por fortuna no lo veremos, a pesar de que el fútbol femenino nos cueste una millonada que, ni genera, ni por supuesto retorna a la sociedad, salvo la perversa utilidad ideológica para azuzar el odio en almas incautas. En eso precisamente convirtieron el mayor éxito reciente de ese nuevo fútbol.


Qué más decir de aquello. Pues ya sólo falta pedir el restablecimiento de la pena de muerte para condenar y ejecutar a un solemne hortera de bolera que, en un contexto de celebración y euforia colectiva, da un beso a una tía cachas que ni se aparta, ni pone mala cara, y que bromea después a propósito del episodio entre sus compañeras.

Eso es lo que pueden observar en las imágenes quienes tengan una vista no intoxicada y en sana conexión con el intelecto. Cosa extraña a cierta clase de progresía.

Pero unas semanas después de aquello, va la chica “cambia de opinión” y denuncia que ha sido nada menos que violada y agredida sexualmente.

¿Puede predicarse que esta futbolista sea una mujer empoderada –como gustan decir- o, por el contrario, es una víctima sacrificial del feminismo bastardo y atroz, émulo del peor machismo?

No les quepa duda, se trata de un “la maté porque era mía” feminista, que se arroga el derecho de pernada sobre toda mujer, destrozando su dignidad al grito de “yo sí te creo”, para vengar en diferido los resentimientos infinitos de unas paranoicas dogmáticas que tienen sede en el ministerio de igualdad.


Aunque a pocos interesa el fútbol femenino -a ellas tampoco- si ha de tener un día algún seguimiento lo será por parte de los varones o no será.

No obstante, es lógico que ellos las prefieran bellas y femeninas. Difícil será si continúan empeñándose en maltratar la moral de un público al que quieren reeducar por machista en la falsificación feminista obligatoria.

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