MUDOS COMO UNA HACHE

F. Garrido • 14 de marzo de 2026

MUDOS COMO UNA HACHE

Puede escuchar este artículo haciendo clic abajo


© Fernando Garrido, 14, III, 2026


Que hoy nadie me diga nada, ni me pida la opinión, porque estoy sesudamente reflexionando. Hoy soy tan mudo como esa hache de hoz, hodio y hacha.

Así que, recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte reflexionando cómo se pasa la jornada, cómo se viene la urna tan callando, cuán presto se ve el voto con beé, cómo después lo acordado da hedor con hache; y cómo a nuestro patrimonio cualquier timo pasado fue mejor. Este pacto es el camino para el otro, que es morada sin pesar; mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar.

Y que, don Manrique, descansando, perdone mi osadía sin hache ni hodio, que es la recentísima invención perrosociata para hacer odiar hodiando al enemigo facha, con la hache en que ahorcarle para continuar haciendo como que hacen con hache la paz y el amor, pero no a la guerra que tanto renta a la hacienda del Estado Monipodio.

Pero, ¿alguien se apiadará de esos 1.203 asesores maquinando sin freno ni modio el nuevo episodio para mantener al Amo subido al podio dictando el parodio de su cada vez más febril brodio?


Pedro, ahora nos dicen que es el custodio de los universales alodios y el sodio en las salsas contra el odio, incluso hay quienes lo aclaman como el coloso rodio recitando su amoroso salmodio, en medio de astados enodios para desfacer el entuerto del internodio, repartiendo ecológicos filodios a fin de erradicar el cruel plasmodio.

Pero, mudo soy para reflexionar como una hache, y me vuelvo al clásico aquel.

Nuestras vidas son los dineros que van a dar en la caribeña mar, que es el pagar; allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir; allí los ríos caudales, allí los otros impuestos medianos y más chicos, y llegados a la hacienda, son menos iguales los que viven por sus manos que los que se lo llevan de ellas. Así que sólo cuando morimos descansamos de pagar.



Por F. Garrido 29 de abril de 2026
Puede escuchar el texto haciendo clic abajo
Por F. Garrido 27 de abril de 2026
Puede escuchar el texto haciendo clic abajo 
Por F. Garrido 23 de abril de 2026
 Puede escuchar este artículo haciendo clic abajo
Por F. Garrido 21 de abril de 2026
 Puede escuchar el texto haciendo clic abajo
Por F. Garrido 19 de abril de 2026
RETRATO DOMINICAL Relato de entretiempo © Fernando Garrido, 2026
Por F. Garrido 11 de abril de 2026
 Puede escuchar este artículo haciendo clic abajo
Por F. Garrido 8 de abril de 2026
Puede escuchar este artículo haciendo clic abajo 
Por F. Garrido 3 de abril de 2026
© Fernando Garrido, 2026 Ya desde los tiempos de godos, mozárabes, mudéjares y moros, afiladas lenguas hebreas comentaban que sería posible crear un bosque bien arbolado de leña seca, reuniendo en él todos los lignum crucis adquiridos por abades, obispos, nobles y reyes para el tesoro de cenobios, basílicas o palacios, y contemplar al mismo tiempo una babilónica rosaleda de espino rejuntando las reliquias de la spinea corona custodiadas en guardapelos a lo largo y ancho de la cristiandad. En aquellos lejanos siglos amorfos de exuberantes pestes, de morbos inexplicables, de terribles mitos y crímenes de lesa supervivencia, no existía inseguridad en nada, porque simple y llanamente no se sabía que era el estar seguro, así que la incertidumbre no formaba parte del ánimo antropológico, sino que constituía el sentimiento mismo, el estado básico, radical, inconsciente y reptiliano sobre el que se construían las conciencias empíricas y el espíritu moral elevado a inefable misterio trascendente. La naturaleza toda tenía un valor oculto, animado y sacro. Lo pequeño podía sustituir a lo enorme y vencer su resistencia, así como lo enorme troceado era igual y lo mismo que el todo y lo absoluto.
Por F. Garrido 30 de marzo de 2026
Puede escuchar este artículo haciendo clic abajo
Por F. Garrido 16 de marzo de 2026
DIGA 33 O HAGA EL 13-14
Más entradas