ESTADO DE ANATEMA

F. Garrido • 27 de mayo de 2024

ESTADO DE ANATEMA



© Fernando Garrido, 27, V, 2024


La televisión pública, ya lo sabemos, es la que más blanco lava los trapos del gobierno al mayor coste jamás pagado por anuncios y propaganda.

Eso a pesar de que desde ZP fue abolida la publicidad (no gubernamental) para entregársela a la cuenta de beneficios de las cadenas comerciales de la tensión, especialmente la SXT, recién creada entonces -y lo cumple- para el adoctrinamiento antisistema y el pensamiento único socialista.

Ayer, este inocente pecador, conectaba el canal TVE 24 horas para conocer la marcha del acto que se celebraba en Madrid, como apertura de campaña electoral europea, al que estaban convocados todos aquellos ciudadanos que, de manera transversal, han entendido que nuestro sistema democrático constitucional se está quebrando, ya de manera abiertamente guerra civilista, contra toda discrepancia y sus instituciones.

Pues bien, la presunta periodista, María Ángeles Bravo, que tras una buena crepe de maquillaje no consigue disimular sus 61, ni ocultar una mala noche o, tal vez harto buena -según se mire-; pero ella siempre fiel al obligado relato, evacuaba como información el eslogan: “el pinchazo del Partido Popular en Madrid”.



Anatema que sin duda la dictaban, porque era lo que los socialistas repetían desde el liliputiense acto que el PSOE perpetraba en Tenerife a la misma hora.

En fin, se trata de un “pinchazo” que logró reunir alrededor de 80.000 personas al grito de "libertad", “no a la amnistía”, "fuera Sánchez" y "Sánchez dimisión", “España no tiene amo”...

Mientras que la áspera Teresa Rivera (candidata socialista) reunía en las Canarias a sólo 200 fango-lotinos y, por sus partes, en Sevilla, el “puto amo” congregaba por fandangos y bulerías a menos de 2.000 almas tras sus nalgas de siete votos y las polleras de siete leguas de corrupción familiar.

Eso sí, la pública cadena del “WC” 24 H. daba un extenso publirreportaje (más de una hora) de un acto en directo protagonizado en Bruselas por Mustafá “el palestino” junto a ese ministrín de carita despistada que, cuando viste traje de gala, se confunde con un servil botones becario de la embajada diplomática.



Y cómo no, el acto se refería al gran acontecimiento cósmico que presupone el fin del conflicto secular a través del chachi genial reconocimiento de un estado palestino por parte del “gran amo”, ahora autoproclamado representante universal y embajador para la paz mundial de la Tierra en el esférico Planeta.

Su  invento naif (jo, nunca antes visto ni oído) sería, en realidad, un un estado de Hamás con súbditos palestinos.

Reconocimiento que ningún país sensato de nuestro entorno está dispuesto a plantear, porque no procede, siendo esa una viejísima cuestión que resulta inviable, entre otras complejas cuestiones, por cuanto sería aceptar un satélite islámico yihadista con licencia para destruir democracias como Israel “por tierra, aire y mar, hasta al rio aquel”.

Un estado trampa no fundado en la soberanía y libre voluntad del pueblo-escudo palestino, que sufre las consecuencias de esta guerra y otras tantas en décadas sometido al capricho religioso y odio al semita de sus captores ultraislamistas.

La cortina de SNCHZ es el simplismo demagógico elevado a la categoría de insondable voluntad y clamor del pueblo español, que no duerme al parecer por ello, mientras sufrimos la mayor clavada impuestos, prohibiciones, privaciones y humillaciones, pero sin embargo contentos al fin de que el eje de Hamás nos salude y permita soñar tranquilos a pesar de SNCHZ.


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