HEALTH CLUB
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© Fernando Garrido, 21, VI, 2026
Estudios extremadamente recientes revelan que uno también puede ir a cualquier parte sin publicarlo. Pero hoy he decidido hacer caso omiso a ese singular derecho cartujano.
Así que contaré lo del jueves a eso de las 20 horas más o menos, en que comenzaba la fiesta del verano organizada por Emilio Lozano en el Fórum, a la que estaban invitadas las gentes que frecuentan el centro Sportia de referencia, Cordón 5, probablemente o sin probar, el más allá de los gimnasios de Burgos y cientos de millas alrededor de Castilla, sin exagerar.

¿He dicho gimnasio? ¡Que sea la última vez! Porque a partir de ahora deberemos de memorizar y aprender a pronunciar correctamente la palabra inglesa «health» y otras tantas más, para olvidar vocablos y voces reflexivas que con solo escucharlas ya dan angustia e inducen a no menos pereza de ánimo. O sea: machacarse, entrenar, sacrificarse, sudar...

Y, sin menoscabo de lo anterior, debo añadir que se agradecería traducir las cosas a sus nombres en castellano, aunque si bien es cierto que el concepto Healh Club ciertamente impacta para nombrar a un espacio saludable o club de la salud. Un lugar donde se ha declarado non grato al sufrimiento y desterrada la estulta pérdida del tiempo. La nueva era puesta en marcha por Lozano viene a revolucionar las viejas prácticas de auto flagelo a que nos sometíamos tan voluntaria como esforzadamente.

Eso quedó atrás. Vano esfuerzo si ahora con nada y menos se puede hacer trizas al craso michelín y enmudecer al anciano que todos llevamos dentro para lucir saludables y pintorescos, como un marmóreo varón de Buonarotti o una bella Venus de Milo.

Las viejas prácticas esculturales han muerto de extenuación. Pues, la ciencia y nueva técnica ya cursan en Cordón 5, Healh Club, bajo el lema: añadir vida a los años, y no solo años a la vida. Es decir, healthspan versus lifespan, corrigiendo el ingenioso pronóstico de Aldous Huxley, cuando advirtió maliciosamente que «la medicina ha avanzado tanto que ya nadie está sano».

Tengamos al menos fe en ello, si todavía no lo creemos del todo. Sin embargo, tras recibir la grata noticia lo más probable es que, como un servidor, pocos acudieran puntuales a catarlo in situ al día siguiente. A ver quién, después de festejarlo a lo grande en una deliciosa velada por todo lo alto, con tanta grata agitación y buen tono social.
La crema de las cremas estábamos invitados allí, agarrados a una copa y atrapando al vuelo las deliciosas propuestas de un ameno menú de gastronomía casi literaria, abundante y tan variado como pecaminoso. Total, un día es un día, no vale el no querer, sino que se repita, porque el evento resultó de veras divertido, muy amable y extraordinario.


Se dice que un objetivo sin plan es mero deseo. Pues, pongamos al Club Saludable, traducido al castellano, en la lista de deseos, planes y objetivos para no cometer aquellos trabajosos errores de fitness pasados.
Así que debo de felicitar a Emilio y a su equipo por administrarnos esos planes que sin duda dejaran huellas y no cicatrices.











