LA CULTURA DEL BOTIJO

F. Garrido • 19 de junio de 2024

LA CULTURA DEL BOTIJO


© Fernando Garrido, 19, VI, 2024


¡Qué demonios! Riámonos in memoriam de Georgie Dann, porque “La cultura del calor” será una de las canciones políticas de este verano.

Al menos eso pretende Mónica, la ministra que no se expresa, ni aun leyendo y menos cantando que, aunque quiera explicarse con cursilería científica para epatar al pueblo llano, no deja de traspirar sudores de tunanta verdulera.

Lo que más jode de estas pijas, ordinarias hasta la náusea a la vez que comunistas de la muerte, es su pedante neo lenguaje, pretendidamente académico, que gastan para en suma decirnos que somos imbéciles. Descubrirnos un mundo que al parecer han inventado para hacernos felices sin comer perdices, ni tan siquiera las humildes patatas ecológicas, que a 4 o 5 euros kilo ya nos dirán cómo se cuece, porque freír es cosa de lujo.



Pero va y nos dice la tía -creo que tiene algún sobrino- que "Protegernos del calor es la mejor manera de disfrutar de un verano seguro". Hubiese sido más útil prevenirnos de que si además nos auto protegemos de su gobierno y demás delincuencia mucho mejor. Quizás, sin tanto manguta solemne a nuestro cargo (expolio fiscal) podríamos acceder a un aire acondicionado digno. Eso sí sería disfrutar.

Así, el genial “Plan Nacional de actuaciones preventivas ante las altas temperaturas” o “plan de calor” del mónico ministerio promueve ahora una “cultura de-el calor” (sic), consistente en recomendar: “protegerse de-el calor en refugios climáticos, no exponerse al sol, usar ropa fresquita, hidratarse, beber agua…”

¡Eureka! ¡Toda una revelación!



Quizás Mónica se fumaba algo escuchando “escuela de calor” de “Radio futura”, mientras hacía pellas a clase de física el día que, en su instituto del burgués barrio de Salamanca, se estudiaba ese instrumento terroso que llamamos botijo, cuyo simple mecanismo de enfriamiento por evaporación viene surtiendo de agua fresca a generaciones de paisanos, con los que Mónica lógicamente no se trata, ni conoce desde las alturas de su lujosa morada de 250 m2 frente a-el Retiro o su gran chalé en la sierra de Cercedilla.

Es para lo que da ser comunista de cuna dinástica (su papi también fue diputado por el Partido Comunista en la Asamblea de Madrid).



De verdad ministra, te lo prometo por Louis Vuitton, que eso del “refugio climático” sí conmueve y da pavor (véase: https://www.elcastellano.es/el-crepusculo-de-las-piscinas), porque es el embeleco y la manera fina de decir “exprópiese” dentro del suculento plan de negocios climáticos apocalípticos.

En verdad que el agua moja y en verano hace calor (ahora más), pero la “cultura” del calor o el botijo, dichos sin ditirambos, existen desde aquellos tiempos remotos en que siquiera Rómulo ni Remo, Argantonio ni Viriato, Mahoma, Calvino ni Marx habían nacido.


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